“El único pecado de Díaz fue envejecer”
Álvaro Obregón
Reportaje
por: LCC. Dioreleytte Valis
Porfirio Díaz, el régimen que se
necesitaba.
José
de la Cruz Porfirio Díaz Mori, nació en Oaxaca de Juárez, México
el 15 de septiembre de 1830, conocido
por su enérgica forma de gobernar y
hazañas militares, es inmortalizado en el imaginario social como el
dictador que marcó el sistema político mexicano.
Sus
padres José Faustino Díaz y Petrona Mori, eran personas humildes, que por
pertenecer a la clase criolla gozaban de una situación de cierta forma privilegiada
y respetada en el lugar donde vivían. El
matrimonio dio como fruto siete hijos, entre ellos Porfirio Díaz. La familia
era dueña de un Mesón, donde daban hospedaje a viajeros, mismo que años después
dejó de ser un negocio y aunado a la muerte del padre de Díaz, afectó
gravemente su economía. Porfirio Díaz ingresó al Seminario Tridentino de Oaxaca
por recomendación de su padrino José Agustín Domínguez, y después de algunos
años decidió abandonarlo para ingresar al Instituto de Ciencias y Artes de
Oaxaca (lugar donde también realizó sus estudios Benito Juárez) para estudiar
derecho. Los trabajos donde pudo desempañarse luego de egresar no eran afines a
lo que había estudiado, en su travesía laboral durante esos años pasó de ser
bolero, herrero hasta ser maestro de la institución donde estudió.
Comenzó
a interesarse en actividades militares, y relacionarse con personas
involucradas en la política. Se cuenta que era un hombre de físico atlético,
fanático de ejercitarse, tanto que montó un gimnasio en su casa donde junto
a uno de sus hermanos, se preparaba para
las batallas. Participó en batallas de la segunda intervención francesa, como
la batalla de Puebla dónde es más recordado. Sus aptitudes militares le
hicieron ser reconocido en la élite política, hasta lograr sus fines
presidenciales.
LA DICTADURA
“Porfirio Díaz tenía que llegar al poder,
mantenía un contacto permanente con la gente, sabía de sus capacidades, pero la
grandeza de Juárez estaba sobre de él, tuvo que morir Juárez para que surgiera
a plenitud la figura de Díaz” nos comenta el historiador oaxaqueño Rubén
Vasconcelos.
Entre
intervenciones extranjeras y revueltas nacionales, por décadas no existió una
estructura de gobierno que dejaran funcionar; se veía un país dividido y herido
por el desempleo y alta tasa de mortalidad, se necesitaba a un hombre de
carácter que afrontara las carencias por las que la nación atravesaba.
Pese
al atropellado desenlace de su dictadura, el gobierno de Díaz en sus inicios
fue visto como una luz en el violentado y corrupto curso de las elecciones,
tanto que se hablaba de la “Paz Porfiriana”, porque su régimen prometía orden,
paz y progreso.
Después
de fungir como gobernador de Oaxaca y diputado federal, Díaz supo aprovechar el
momento, las alianzas y las circunstancias propicias para elevarse al poder
ejecutivo, emprendiendo un nuevo giro para el movimiento liberal del cual
suponía Juárez y Lerdo habían perdido visión. Después del fallido intento de
derrocar al poder federal con el Plan de la Noria y retirarse de forma parcial
de la vida política, Porfirio Díaz decide salir de su inmovilidad, levantando
el Plan de Tuxtepec en 1876.
Este
documento fue proclamado el 10 de enero de 1876 en la villa de Ojitlán,
redactado por Irineo Paz y firmado por el coronel Hermenegildo Sarmiento,
Luciano Zafra y Lino Ferrer; el día 15 de enero del mismo año fue
confirmado a través de un acta
resolutiva que fue signada en la ciudad de Tuxtepec, Oaxaca en lo que hoy coonocemos como Banamex (en ese
entonces hotel Buenavista) en la avenida Independencia esquina con Rayón.
Es
ahora cuando emprende el papel enérgico de Presidente de la nación. Se logra la
pacificación, y florecimiento de las ciencias y las artes, fueron fundadas
cientos de bibliotecas y escuelas, y un marcado impulso a proyectos científicos
pues el gobierno creía fielmente que conllevarían al éxito económico.
Se
realizaron reformas económicas y nacen las primeras instituciones bancarias
como el Banco Nacional de México, se mejoró al personal hacendario para
terminar con los fraudes y corrupciones. (Krauze, 1993: p.59)
“La
gente que vino era corrupta, no renovaron las infraestructuras”, la
intervención de capital extranjero fue una de las cuestiones más criticadas de
su régimen, porque en su mayoría industrias mineras foráneas se vieron
beneficiadas durante su mandato. Nos comenta José Vasconcelos, cronista de la
ciudad de Oaxaca, que a Díaz le fue entregado un país en ruinas, tanto en el
sector económico como en el sector salud, por lo que era completamente
necesaria la entrada de capital extranjero, no había otra forma de poner en
marcha a México.
Contrario
a lo que se cree, Porfirio Díaz manifestaba un profundo respeto hacia Juárez, y se encargó de brindarle un reconocimiento
con la creación del hemiciclo en su honor, y un dato poco conocido es que al
morir Juárez deja en orfandad a su pequeño hijo y es Díaz quién se encarga de
costear sus estudios en Europa.
EL FERROCARRIL
La
obra más reconocida del Porfiriato, es la construcción de vías férreas a lo
largo y ancho del país y por ende la entrada del ferrocarril, hecho que auxilió
a la economía de la población porque impulsaba el comercio, desde la industria
minera y traslado de diversas mercancías, hasta a pequeños productores y
tiendas que se establecían cerca de las estaciones.
“Los
ferrocarriles han desempeñado importante papel en la conservación de la paz en
México, cuando me posesioné por primera vez de la presidencia en 1876 sólo
existían dos pequeñas líneas que comunicaban a la capital con Veracruz y
Querétaro, hoy (1908) tenemos más de 19 mil millas de vías férreas” explicó
Díaz en una entrevista que sostuvo con el periodista James Creelman.
En
su gobierno, en el año de 1891 trece años después de la invención del teléfono
se instala la primera compañía telefónica, además se impulsó la creación de
plantas hidroeléctricas. En cuanto a minería se obtiene el primer lugar en la
producción de plata lugar que se ha mantenido desde entonces.
En
el área de la educación se brindó enorme impulso, siempre asesorado por
intelectuales liberales. En 1891 es promulgada la ley Reglamentaria de
Educación donde se promulgaba que debía ser laica, obligatoria y gratuita.
También se crea la Universidad Nacional de México.
La
vida sentimental de Díaz podría considerarse polémica. Se sospecha tuvo varios
romances durante las batallas, uno de los cuales tuvo como fruto a su
primogénita Amada. Luego contrajo matrimonio con Delfina Ortega a pesar de ser
su sobrina, con quién tuvo dos hijos. Finalmente al enviudar se casa con Carmen
Romero.
HEROE O TIRANO
Ante
la presión pública y revueltas al norte del país como muestra de inconformidad
con el gobierno (que desembocan en la Revolución Mexicana), Díaz decide
renunciar en mayo de 1911, después de más de treinta años de ejercer el poder.
En su renuncia externa su preocupación por la entonces situación del país y su
intención de retirarse para que no se derramase más sangre por él, extendiendo
su agradecimiento al pueblo mexicano. Finalmente se muda a París con su
familia, y muere en 1915. Sus restos aun se conservan en la ciudad de París,
Francia, y desde hace décadas se viene hablando de un posible traslado hacía
México. Es difícil juzgar el gobierno de Porfirio Díaz atendiendo las
situaciones que se vivían en aquella época, son diversas las opiniones que lo
catalogan como el héroe de la patria, que en sus manos es cuando mejor se
encontró la economía mexicana, mientras que por otra parte se habla de un
genocida, despiadado. Siempre quedará a nuestra consideración nombrarlo héroe o
tirano.

ENTREVISTA
Vasconcelos, Rubén (2011) Realizada el 8 de noviembre de
2011 en Oaxaca de Juárez, Oax.
BIBLIOGRAFIA
Kenneth, J. (1998) México bárbaro. México: Editorial Epoca
Krauze, E. (1987) Místico de la autoridad Porfirio Díaz.
México: FCE
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) La guerra (1854- 1867):
Porfirio. México: Editorial Clío
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) La ambición (1867- 1884):
Porfirio. México: Editorial Clío
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) El poder (1884- 1900):
Porfirio. México: Editorial Clío
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) El derrumbe (1900- 1911):
Porfirio. México: Editorial Clío
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) El destierro (1911- 1915):
Porfirio. México: Editorial Clío