miércoles, 4 de septiembre de 2013

Miserable

Tengo el alma dividida en cinco continentes
Y un territorio de hielo en el espíritu,
Un ejército de dudas cabalgando en el cerebro
Humo en la boca, un cigarro entre los dedos.

Un circo decadente tras el lóbulo de mis ojos,
Y un domador adicto y deprimido
que observa a la bestia, esperando ser embestido.

Las manos tejen sus propios dedos,
Desesperación es el lenguaje de mi cuerpo;
¿Es posible inhalar todo el aire de la habitación,
Y Elevarme como globo de helio?

¿Podría contener el envase de mi esqueleto
Un poco más de infortunio que los del resto?
Es tiempo de redirigir la mirada,
Y apuntar la flecha de la evolución directo al cielo.

Fe de erratas, hago constar que me equivoqué
Al expresar tan triste lamento,
Remarcando el punto final después de la “O”

Concluye la creación de este miserable pensamiento.

Ojos miel de otoño

Ojos miel de otoño,
El amor no obedece a nuestras esperanzas.

Es la mirada triste del amor,
Que entre semioscuros y ojos burdos,
Como soga roza el cuello,
Como filo en las costillas
Amenaza con el miedo.

Ojos miel de otoño,
El amor rompe la monotonía del pensamiento,
Y en lo espeso del firmamento
No está Dios rehaciendo los destinos

Para que tu corazón se cruce con el mío.

Esa tonta analogía

Te buscaba porque,
Eres la pregunta y absurdamente la respuesta
La razón para buscarte, es la que me hace huir así.

Te pensé porque
Eres el gran problema e irónicamente la solución
La peor contradicción
Una humillante obsesión.

Eso que dudo de ti, lo justifica tu presencia
Todo lo empeoras y alegras
Como costumbre a que el cristal esté en mis venas.

La locura de mis sueños, mi temible pesadilla
Significas la paciencia de los días,

Esperando resolver la ecuación: ¿me voy o me quedo todavía?

Desde este océano de hiel

La soledad tuya
La soledad mía
La misma materia
La misma sinfonía.

La soledad tuya
Y la soledad mía
Que no se unen
No hay empatía.

La historia tuya
La historia mía
Dolores afines
Memorias distintas.

El silencio tuyo
La elocuencia mía
Y el alma cubierta

De piedra caliza.