Tengo el alma dividida en
cinco continentes
Y un territorio de hielo en
el espíritu,
Un ejército de dudas
cabalgando en el cerebro
Humo en la boca, un cigarro
entre los dedos.
Un circo decadente tras el
lóbulo de mis ojos,
Y un domador adicto y
deprimido
que observa a la bestia,
esperando ser embestido.
Las manos tejen sus propios
dedos,
Desesperación es el lenguaje
de mi cuerpo;
¿Es posible inhalar todo el
aire de la habitación,
Y Elevarme como globo de
helio?
¿Podría contener el envase
de mi esqueleto
Un poco más de infortunio
que los del resto?
Es tiempo de redirigir la
mirada,
Y apuntar la flecha de la
evolución directo al cielo.
Fe de erratas, hago constar
que me equivoqué
Al expresar tan triste
lamento,
Remarcando el punto final
después de la “O”
Concluye la creación de este
miserable pensamiento.
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