lunes, 29 de abril de 2013


“El único pecado de Díaz fue envejecer” Álvaro Obregón
Reportaje por: LCC. Dioreleytte Valis

Porfirio Díaz, el régimen que se necesitaba.
José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, nació en Oaxaca de Juárez, México el 15 de septiembre de 1830,  conocido por su enérgica forma de gobernar y  hazañas militares, es inmortalizado en el imaginario social como el dictador que marcó el sistema político mexicano.
Sus padres José Faustino Díaz y Petrona Mori, eran personas humildes, que por pertenecer a la clase criolla gozaban de una situación de cierta forma privilegiada y respetada en el lugar donde vivían.  El matrimonio dio como fruto siete hijos, entre ellos Porfirio Díaz. La familia era dueña de un Mesón, donde daban hospedaje a viajeros, mismo que años después dejó de ser un negocio y aunado a la muerte del padre de Díaz, afectó gravemente su economía. Porfirio Díaz ingresó al Seminario Tridentino de Oaxaca por recomendación de su padrino José Agustín Domínguez, y después de algunos años decidió abandonarlo para ingresar al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca (lugar donde también realizó sus estudios Benito Juárez) para estudiar derecho. Los trabajos donde pudo desempañarse luego de egresar no eran afines a lo que había estudiado, en su travesía laboral durante esos años pasó de ser bolero, herrero hasta ser maestro de la institución donde estudió.
Comenzó a interesarse en actividades militares, y relacionarse con personas involucradas en la política. Se cuenta que era un hombre de físico atlético, fanático de ejercitarse, tanto que montó un gimnasio en su casa donde junto a  uno de sus hermanos, se preparaba para las batallas. Participó en batallas de la segunda intervención francesa, como la batalla de Puebla dónde es más recordado. Sus aptitudes militares le hicieron ser reconocido en la élite política, hasta lograr sus fines presidenciales.



LA DICTADURA
 “Porfirio Díaz tenía que llegar al poder, mantenía un contacto permanente con la gente, sabía de sus capacidades, pero la grandeza de Juárez estaba sobre de él, tuvo que morir Juárez para que surgiera a plenitud la figura de Díaz” nos comenta el historiador oaxaqueño Rubén Vasconcelos.
Entre intervenciones extranjeras y revueltas nacionales, por décadas no existió una estructura de gobierno que dejaran funcionar; se veía un país dividido y herido por el desempleo y alta tasa de mortalidad, se necesitaba a un hombre de carácter que afrontara las carencias por las que la nación atravesaba.
Pese al atropellado desenlace de su dictadura, el gobierno de Díaz en sus inicios fue visto como una luz en el violentado y corrupto curso de las elecciones, tanto que se hablaba de la “Paz Porfiriana”, porque su régimen prometía orden, paz y progreso.
Después de fungir como gobernador de Oaxaca y diputado federal, Díaz supo aprovechar el momento, las alianzas y las circunstancias propicias para elevarse al poder ejecutivo, emprendiendo un nuevo giro para el movimiento liberal del cual suponía Juárez y Lerdo habían perdido visión. Después del fallido intento de derrocar al poder federal con el Plan de la Noria y retirarse de forma parcial de la vida política, Porfirio Díaz decide salir de su inmovilidad, levantando el Plan de Tuxtepec en 1876.
Este documento fue proclamado el 10 de enero de 1876 en la villa de Ojitlán, redactado por Irineo Paz y firmado por el coronel Hermenegildo Sarmiento, Luciano Zafra y Lino Ferrer; el día 15 de enero del mismo año fue confirmado  a través de un acta resolutiva que fue signada en la ciudad de Tuxtepec, Oaxaca  en lo que hoy coonocemos como Banamex (en ese entonces hotel Buenavista) en la avenida Independencia esquina con Rayón.
Es ahora cuando emprende el papel enérgico de Presidente de la nación. Se logra la pacificación, y florecimiento de las ciencias y las artes, fueron fundadas cientos de bibliotecas y escuelas, y un marcado impulso a proyectos científicos pues el gobierno creía fielmente que conllevarían al éxito económico.
Se realizaron reformas económicas y nacen las primeras instituciones bancarias como el Banco Nacional de México, se mejoró al personal hacendario para terminar con los fraudes y corrupciones. (Krauze, 1993: p.59)
“La gente que vino era corrupta, no renovaron las infraestructuras”, la intervención de capital extranjero fue una de las cuestiones más criticadas de su régimen, porque en su mayoría industrias mineras foráneas se vieron beneficiadas durante su mandato. Nos comenta José Vasconcelos, cronista de la ciudad de Oaxaca, que a Díaz le fue entregado un país en ruinas, tanto en el sector económico como en el sector salud, por lo que era completamente necesaria la entrada de capital extranjero, no había otra forma de poner en marcha a México.
Contrario a lo que se cree, Porfirio Díaz manifestaba un profundo respeto hacia Juárez,  y se encargó de brindarle un reconocimiento con la creación del hemiciclo en su honor, y un dato poco conocido es que al morir Juárez deja en orfandad a su pequeño hijo y es Díaz quién se encarga de costear sus estudios en Europa.

EL FERROCARRIL
La obra más reconocida del Porfiriato, es la construcción de vías férreas a lo largo y ancho del país y por ende la entrada del ferrocarril, hecho que auxilió a la economía de la población porque impulsaba el comercio, desde la industria minera y traslado de diversas mercancías, hasta a pequeños productores y tiendas que se establecían cerca de las estaciones.
“Los ferrocarriles han desempeñado importante papel en la conservación de la paz en México, cuando me posesioné por primera vez de la presidencia en 1876 sólo existían dos pequeñas líneas que comunicaban a la capital con Veracruz y Querétaro, hoy (1908) tenemos más de 19 mil millas de vías férreas” explicó Díaz en una entrevista que sostuvo con el periodista James Creelman.
En su gobierno, en el año de 1891 trece años después de la invención del teléfono se instala la primera compañía telefónica, además se impulsó la creación de plantas hidroeléctricas. En cuanto a minería se obtiene el primer lugar en la producción de plata lugar que se ha mantenido desde entonces.
En el área de la educación se brindó enorme impulso, siempre asesorado por intelectuales liberales. En 1891 es promulgada la ley Reglamentaria de Educación donde se promulgaba que debía ser laica, obligatoria y gratuita. También se crea la Universidad Nacional de México.
La vida sentimental de Díaz podría considerarse polémica. Se sospecha tuvo varios romances durante las batallas, uno de los cuales tuvo como fruto a su primogénita Amada. Luego contrajo matrimonio con Delfina Ortega a pesar de ser su sobrina, con quién tuvo dos hijos. Finalmente al enviudar se casa con Carmen Romero.

HEROE O TIRANO
Ante la presión pública y revueltas al norte del país como muestra de inconformidad con el gobierno (que desembocan en la Revolución Mexicana), Díaz decide renunciar en mayo de 1911, después de más de treinta años de ejercer el poder. En su renuncia externa su preocupación por la entonces situación del país y su intención de retirarse para que no se derramase más sangre por él, extendiendo su agradecimiento al pueblo mexicano. Finalmente se muda a París con su familia, y muere en 1915. Sus restos aun se conservan en la ciudad de París, Francia, y desde hace décadas se viene hablando de un posible traslado hacía México. Es difícil juzgar el gobierno de Porfirio Díaz atendiendo las situaciones que se vivían en aquella época, son diversas las opiniones que lo catalogan como el héroe de la patria, que en sus manos es cuando mejor se encontró la economía mexicana, mientras que por otra parte se habla de un genocida, despiadado. Siempre quedará a nuestra consideración nombrarlo héroe o tirano.






ENTREVISTA
Vasconcelos, Rubén (2011) Realizada el 8 de noviembre de 2011 en Oaxaca de Juárez, Oax.

BIBLIOGRAFIA
Kenneth, J. (1998) México bárbaro. México:  Editorial Epoca
Krauze, E. (1987) Místico de la autoridad Porfirio Díaz. México: FCE
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) La guerra (1854- 1867): Porfirio. México: Editorial Clío
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) La ambición (1867- 1884): Porfirio. México: Editorial Clío
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) El poder (1884- 1900): Porfirio. México: Editorial Clío
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) El derrumbe (1900- 1911): Porfirio. México: Editorial Clío
Krauzew, E. Zerón, F. (1993) El destierro (1911- 1915): Porfirio. México: Editorial Clío


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